A lo largo de su historia, Kuretake ha desarrollado productos que han marcado distintas etapas de la marca. En 1958 presentó Bokuteki y, en 1963, desarrolló su Marking Pen de punta de fieltro, comenzando a ampliar su experiencia en tintas hacia nuevos formatos.

Uno de sus hitos más importantes llegó en 1973 con el Fude Pen. Este producto llevó la expresividad del pincel tradicional a un formato mucho más práctico y ayudó a consolidar a Kuretake como una marca reconocida en Japón.

Desde ahí, la innovación continuó. En 1985 apareció ZIG Posterman, su línea de marcadores tipo chalk; en 1996, ZIG Memory System, orientada al mundo del scrapbooking; y en 1998 desarrolló su línea Etegami, vinculada a esta expresión artística japonesa.

Con el nuevo milenio, Kuretake siguió explorando nuevas formas de crear. En 2012 lanzó ZIG Cartoonist, desarrollada para el mundo de la ilustración y el manga; en 2014 presentó el concepto Kaleidolines y, en 2015, incorporó líneas para Decoupage y Pla-Ban.

Hoy, más de 120 años después de sus comienzos, esa evolución permite entender qué hace tan especial a Kuretake: una marca que nació desde una tradición artística japonesa y que ha sabido evolucionar constantemente para acompañar nuevas técnicas y nuevas generaciones de artistas.

Desde el Sumi hasta los Fude Pens, marcadores, herramientas de ilustración, caligrafía y muchas otras formas de expresión, Kuretake mantiene un vínculo entre su historia y las nuevas maneras de crear.
Y ahora, parte de esa historia también llega a Chile.
Kuretake ya está en Color Animal.
La historia de Kuretake